Conceptos básicos sobre la gestión del presupuesto para futuras mamás: toma el control de tu dinero antes de que llegue el bebé – Choice Clinic Life Resource Center

Traer un nuevo bebé al mundo es uno de los momentos más emocionantes —y caros— de la vida. Desde pañales y visitas al médico hasta el cuidado del bebé y los artículos para él, puede parecer que los gastos no paran de acumularse. Por eso, sentar unas bases financieras sólidas ahora mismo es uno de los mejores regalos que puedes hacerle a tu familia en crecimiento.

En esta primera sesión de nuestra serie «Conceptos básicos sobre la gestión del presupuesto», vamos a explicar los fundamentos de la gestión del presupuesto: qué es, cómo funciona y cómo puedes adaptarla a tu estilo de vida como futura mamá. No te preocupes, hacer un presupuesto no significa renunciar a todo lo divertido, sino asegurarte de que tu dinero te sirva a ti y a tu familia.

¿Qué ¿Qué un presupuesto, en realidad?

Un presupuesto no es más que un plan para gestionar tu dinero. Así de sencillo. Te permite llevar un control de lo que entra (tus ingresos) y de lo que sale (tus gastos), para que puedas mantener el control y avanzar hacia tus objetivos financieros.

Piénsalo así: hacer un presupuesto es como asignarle una tarea a cada uno de tus dólares. En lugar de preguntarte al final del mes dónde se ha ido tu dinero, le dirás exactamente adónde tiene que ir y cómo trabajar más para ti.

Lejos de ser restrictivo, hacer un presupuesto puede, de hecho, darte más libertad. Te ayuda a reducir el estrés al organizar tus facturas, prepararte para lo inesperado y darte la confianza necesaria para afrontar cualquier cosa que se te presente, ¡incluso esa factura del hospital!

Cómo elaborar un presupuesto que se adapte a tus necesidades

Hay muchos métodos para hacer un presupuesto, pero uno de los más eficaces (y perfectos para las mamás) es el presupuesto de base cero. Funciona independientemente de tu estilo de vida o de tus ingresos.

Aquí te explico cómo crear uno:

  1. Empieza por los ingresos
    . Incluye todas las fuentes: tu trabajo, los ingresos de tu pareja, los trabajos extra, la pensión alimenticia o cualquier otro ingreso regular.
  2. Haz una lista de todos tus gastos
    . Piensa en todo en lo que te gastas el dinero: alquiler o hipoteca, la compra, las facturas de los servicios públicos, las cuotas del coche, el cuidado de los niños, los seguros, la ropa, el ocio y mucho más.
  3. Asigna un destino a cada dólar
    Resta tus gastos de tus ingresos hasta que el resultado sea cero. Eso no significa que tu cuenta bancaria se quede a cero, sino que cada dólar tiene un destino: ya sea pagar una factura, destinarlo a tus ahorros o reservarlo para darte un capricho, como ese descanso para tomarte un café que tanto necesitas.

Encontrar el ciclo presupuestario adecuado

La gestión del presupuesto no es igual para todo el mundo. Algunas mamás prefieren planificarlo mensualmente, mientras que a otras les va mejor hacerlo semanalmente o cada dos semanas, sobre todo si cobras tu sueldo en esos intervalos.

Tómate un momento para pensar qué es lo que mejor se adapta a tu vida. Si te pagan cada dos semanas, quizá te resulte más natural hacer un presupuesto quincenal. Si tus ingresos son irregulares, lo mejor podría ser un ciclo flexible que se base en cuándo llega realmente el dinero a tu cuenta.

Coste de oportunidad: el precio de cada decisión

Cada vez que gastas dinero (o tiempo), estás haciendo una elección: a eso se le llama «coste de oportunidad». Es lo que estás dejando de lado al elegir una cosa en lugar de otra.

Por ejemplo: si te gastas 20 dólares en una noche de cine, pero podrías haber ganado 45 dólares trabajando como autónomo durante ese tiempo, tu coste real no fue de 20 dólares, sino de 65. ¡Ay, qué dolor!, ¿verdad?

¡Esto no quiere decir que nunca debas darte un capricho! Pero ser consciente del coste de oportunidad te ayuda a tomar decisiones que se ajusten a lo que de verdad importa para ti y para tu familia.

Necesidades frente a deseos: aprender la diferencia

A medida que tu familia crezca, también lo harán tus gastos, pero no todos los gastos son iguales. Entender la diferencia entre necesidades y caprichos puede facilitarte mucho la elaboración del presupuesto.

  • Las necesidades son aquellas cosas sin las que, literalmente, no puedes vivir, como la vivienda, la comida, los servicios básicos y la asistencia sanitaria.
  • Los caprichos son cosas extra que te hacen la vida más agradable, pero que no son necesarias, como las suscripciones a plataformas de streaming, las cenas fuera de casa o la ropa de bebé más mona (¡ya sabemos, es que son tan tentadoras!).

A veces la línea se vuelve difusa, sobre todo cuando las emociones y el cansancio se cuelan en la conversación. Pero cuando andas justo de dinero, recortar en los caprichos puede darte un respiro sin tener que renunciar a lo imprescindible.

Establece prioridades como un pro: «Las cuatro paredes»

A la hora de elaborar tu presupuesto, empieza por las «cuatro paredes», es decir, lo imprescindible para proteger tu hogar y a tu familia:

  1. Comida
  2. Servicios públicos
  3. Refugio
  4. Transporte

Una vez que tengas eso cubierto, pasa a otras prioridades: pagar las deudas, ahorrar, los gastos de cuidado de los niños y, sí, incluso un poco de dinero para divertirte. La clave está en ajustar tus gastos a tus objetivos a largo plazo, como crear un colchón de seguridad, prepararte para la baja por maternidad o ahorrar para el futuro del bebé.

Prueba esto en casa

1. Elige tu ciclo de presupuesto:
¿Te pagan cada semana, cada dos semanas o cada mes? Elige el ciclo que mejor se adapte a tu estilo de vida.

2. Haz una lista de tus ingresos y gastos:
Anota todo lo que te entra y todo en lo que te gastas el dinero. Sé sincero: es solo para ti.

3. Haz una lista de gastos prioritarios:
Empieza por los «cuatro muros» y, después, clasifica el resto de tus gastos de más a menos importantes.

Hacer un presupuesto no es solo cuestión de números: se trata de construir una vida segura y feliz para tu familia. Con solo un poco de planificación, puedes tomar las riendas de tus finanzas y sentirte más preparado para el camino que tienes por delante.

¡Tú puedes!